miércoles, 21 de noviembre de 2012

Evir Baljic: El "nuevo Mijatovic" que luego se pasó a la música



En el año 1999 John Benjamin Toshack era el técnico del Real Madrid. El entrenador de los "cerdos voladores" del Bernabéu andaba preparando su ambicioso proyecto post séptima Copa de Europa y consideró esencial el fichaje de un bosnio de, por aquel entonces, 25 años. Baljic se encontraba despuntando en el Fenerbahçe turco cuando recibió la llamada del presidente del club blanco, Lorenzo Sanz. Cuatro años antes, había emigrado a Turquía para probar suerte desde el FK Sarajevo, su club natal, donde ya destacaba por su velocidad y su habilidad con el balón. Una media de once goles por temporada en el país otomano y sus buenas actuaciones en el Bursaspor y el mencionado Fenerbahçe le valieron su fichaje por 20 millones de euros. Y eso que Sanz alardeó de que se lo habían dejado barato.

Baljic, sin embargo, lejos de barato, resultó ser uno de los mayores fracasos a nivel deportivo del equipo merengue en los últimos 20 años. Compitiendo con Raúl, Morientes, Anelka, Ognjenovic, Zárate, Savio y Eto'o por un puesto en la delantera, es evidente que gozó de pocas oportunidades. Y si además de eso añadimos que se rompió los ligamentos en el mes de octubre, casi nulas. Jugó concretamente 11 partidos en toda la temporada, marcando un sólo gol al Espanyol. Toshack, para disculparle, decía siempre que el chico "tenía que adaptarse", la vieja y exprimida excusa.

Al año siguiente regresó cedido al Fenerbahçe, pero ya nada volvió a ser lo mismo. Pasó un año sin pena ni gloria en su antiguo club y después regresó al Madrid, que rápidamente, por decisión de Vicente del Bosque, le cedió al Rayo. En Vallecas siguió evidenciando que iba para estrella y se había estrellado: Diez partidos, un gol al Valladolid y muchas bromas por compartir vestuario con Bolo y Bolic, con quienes se suponía iba a formar el tridente de ataque más cacofónico y temible de la Primera División.

El Madrid terminó deshaciéndose de él como pudo en el año 2002 y se lo vendió al Galatasaray, pero su suerte estaba echada. Pasó por tres equipos turcos más: el Anatolian de Konyaspor, el Ankaragücü y el Ínstanbulspor (como se puede ver, cada vez más prestigiosos) para anunciar su retirada definitiva del fútbol en 2008. Algo que, encima, hizo debido a una enfermedad de su hijo. Hay futbolistas gafados.

Eso sí, Baljic ha demostrado ser un tipo polifacético. Después del fútbol se propuso ser cantante y hasta sacó un disco. Voluntad, desde luego, no le ha faltado...

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