lunes, 16 de enero de 2012

¿Cómo se le gana a este Barça?


De nuevo dos Clásicos, esta vez en cuartos de Copa. Será interesante ver cómo el Madrid afronta dos partidos más contra su némesis, poco más de un mes después del 1-3 en el Bernabéu.
El equipo llegó a esa cita como favorito por primera vez en bastante tiempo. Se lo había ganado después de una Supercopa de la que salió reforzado y se esperaba la confirmación de que había conseguido ponerse a la altura del Barcelona. La derrota, sin embargo, dejó la sensación de que de nuevo se ha dado un paso atrás, de que aún no se ha encontrado la fórmula para superar a este Barça. Por eso puede ser buena para el Madrid una reválida en tan poco tiempo.

Sin embargo, más allá de pronosticar qué pasará, la pregunta más complicada y la papeleta más difícil para Mourinho es: ¿De qué manera hay que jugarle al Barcelona? ¿Cómo se le gana al Barça?
En las últimas cuatro temporadas, apenas ha habido equipos que lo hayan conseguido. Las derrotas blaugranas han llegado con tanta intermitencia que da la sensación de que más que hazañas, hayan sido accidentes. El inevitable margen de error de cualquier equipo, por muy bueno que sea.

En los últimos años se han empleado sobre todo dos sistemas contra el Barça: Uno de presión sobre la salida del balón culé adelantando las líneas. Muchos de los equipos que lo han intentado han acabado goleados, sufriendo los balones a la espalda que tan bien saben aprovechar los centrocampistas culés. Ante esto, la mayoría optan por echarse atrás, defender con todo y jugársela a no encajar goles y materializar alguna ocasión al contraataque. Suelen acabar ahogados y mareados en un rondo en el que los centrales del Barça terminan jugando en campo contrario y en el que, al final, el Barcelona encuentra casi siempre una grieta. La necesidad y la exigencia de ser perfecto defensivamente con este planteamiento es demasiado grande.
Pero estos dos sistemas tienen un punto en común: En ambos, se entrega la posesión al Barça. Todas las ideas para intentar ganar pasan por cómo hacerlo sin el balón, ya que se ha aceptado de antemano la idea de que no se le puede quitar al equipo culé. ¿Y si alguien se rebelase contra esta idea?

El Madrid de Mourinho empezó queriendo jugarle al Barça de igual a igual la pasada campaña. Se llevó cinco goles del Camp Nou y se instaló la sensación de que por ese camino era imposible. Fruto de la manita emergió la figura de Pepe en los cuatro Clásicos siguientes, utilizado como perro de presa para igualar las fuerzas numéricas en el centro del campo y darle al mismo más consistencia defensiva. Mourinho lo combinó con una fantástica presión sobre la salida del balón del Barcelona que sirvió para no perder el partido de Liga y ganar la final de Copa. En la semifinal de Liga de Campeones, sin embargo, jugó pensando en el partido de vuelta y echó al equipo muy atrás en el Bernabéu para llegar al Camp Nou sin encajar goles. El sistema se vino abajo, polémicas aparte, tras la expulsión de Pepe.

Aquel cambio de estrategia se vio como un acto de cobardía en casa. La gente reclamó el plan que había valido para ganarle, por fin, un título al Barcelona tan sólo unos días antes y se volvió al esquema de presión y ritmo vertiginoso en la Supercopa, incluso prescindiendo de Pepe como centrocampista. Como la sensación generalizada a pesar de la derrota fue que el equipo había merecido más y ya estaba al mismo nivel que el Barça, se mantuvo ese esquema hace semanas. Y se volvió a perder estrepitosamente.

El hecho de que ahora el enfrentamiento sea una eliminatoria a doble partido y la última derrota vuelven a hacer tentadora la posibilidad de regresar a la versión física y defensiva. ¿Pepe otra vez como mediocentro? Las bajas de Khedira y Arbeloa condicionan mucho y quizá hagan que el Madrid no pueda jugar del todo a la defensiva y se parezca más al Madrid de los últimos Clásicos, pero en esencia, la elección es de Mourinho. Si quiere blindarse, encontrará maneras de hacerlo.

¿Y si se optase por una solución intermedia? Este Barça ha llegado a ser el mejor equipo del mundo y uno de los mejores de la historia por su idea, en la que el concepto fundamental es la posesión del balón. Lo cual quiere decir que la manera más eficaz y más rápida de anular esa idea es anulando el elemento en el que se basa. Dejar al Barça sin balón sería como vaciar el depósito de gasolina de un coche. Pero casi nadie lo intenta.
Equipos como el Inter y el Real Madrid de Mourinho o el Valencia esta temporada han utilizado la fórmula de presión ante el Barça con éxito. Pero aunque sea en contadas ocasiones, también ha habido equipos que han intentado quitarle el balón a los de Guardiola y han sido superiores cuando lo han conseguido. De esa forma le ganó el Betis el año pasado en Sevilla, estando todavía en Segunda División. Era un partido intrascendente de Copa después de un 5-0 en contra y el Barcelona jugó con muchos suplentes, es cierto. Pero si partimos de la idea de que se supone que el Real Madrid, con todos los respetos, es un equipo más fuerte que el Betis, es el equipo más fuerte del mundo junto con el propio Barça, ¿por qué no iba a ser capaz de hacerlo? ¿Por qué no combinar su presión y su intensidad con un intento de disputar la posesión del balón lo máximo posible? Quizá sea la pieza que falta en este apasionante rompecabezas.

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